top of page

En duelo duelo

  • unaluzparamiduelo
  • 3 sept 2021
  • 2 min de lectura

Cuando estamos de duelo, duele todo; duele el cuerpo, duele la mente, duele el alma, duele el pasado, duele el presente, duele el futuro, duele la muerte, en fin duele vivir. Durante un tiempo largo vamos a sentir mucho dolor, es inevitable. Por eso insisto tanto en aprender a querernos tristes, a querernos y aceptarnos en estado duelo. No volveremos a ser las personas que fuimos antes de la pérdida, una parte nuestra murió con la persona que perdimos, otra parte se queda aquí con las personas que amamos. Empezamos un nuevo recorrido, un camino desconocido, largo y para nada fácil, que nos implica aprender a vivir con la ausencia de nuestra persona que murió. Este trayecto lo hacemos paso a paso, día a día, con lo que somos, con lo que tenemos, y con lo que podemos. Será como estar en una montaña rusa, de sentimientos, pensamientos y acciones: con tristeza intensa, miedo al futuro, rabia, mucha rabia, culpa, desilusión, desesperanza, desasosiego, impotencia, ansiedad, angustia, y muchos otros sentimientos complicados.

Hasta tomar una ducha diaria nos implica un gran esfuerzo. Durante un tiempo es difícil hacer cualquier cosa que conlleve movimiento y acciones, porque te sientes agotado la mayor parte del tiempo, sin energía y sin ánimo. Además estás en shock, paralizado y congelado. Muy confundido. De tal manera que vas a hacer lo que de verdad puedas sin que te implique un esfuerzo exagerado. Ponte pequeñas metas diarias, como caminar un poco, comer algo, hacer un poquito de ejercicio, ver un programa, chatear un rato, salir un momento. Se trata de retomar despacio y con calma las pequeñas cosas de la vida diaria.

Los pensamientos te asaltan sin ninguna consideración, las preguntas, las inquietudes, los por qué, los si yo hubiera…, y ninguno de ellos tendrá respuesta o justificación. Te acompaña la ansiedad: que voy a hacer, cómo voy a hacer, no voy a ser capaz, esto me sobrepasa y me siento solo o sola. Es una sensación devastadora y aterradora, no duermes bien, tampoco comes bien, nada te provoca, nada te hace ilusión, quieres compañía pero al mismo tiempo prefieres estar solo. No sonríes, nada te anima ni mucho menos te consuela.

No estás dentro de ti mismo, estás fuera, pero tampoco sabes dónde estás. Puedes sentir frío, malestar físico, aturdimiento, intolerancia al ruido y a la luz, no quieres hablar, tampoco escuchar a nadie, no quieres participar ni compartir, tampoco te interesan los quehaceres. No te pasa el aire, te cuesta respirar, te duele el pecho. Estás partido en dos.

Así se siente el duelo al principio y durante un tiempo, por eso es recomendable hacer lo que realmente se pueda hacer, sin exigirse, sin presionarse y respetándose el propio ritmo. Ir paso a paso, con consideración y amor propio, aceptando que así te vas a sentir un determinado tiempo y que durante ese tiempo te vas a respetar y a querer tanto como sea posible.


 
 
 

Comentarios


​Síguenos en nuestras redes sociales

  • Facebook
  • Instagram
  • TikTok
  • YouTube
  • Podcast - Spotify

© 2026 Una Luz para mi Duelo

bottom of page