Los tres meses de la pérdida
- unaluzparamiduelo
- 1 oct 2021
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Alrededor del tercer mes de la pérdida, sentimos que hemos recaído, es común este sentimiento de crisis entre el tercer y cuarto mes. Primero que todo se debe al tiempo que ha transcurrido sin nuestro ser querido, ya se van sumando días con su ausencia permanente y ésta lo toca e impacta todo. Ha pasado tiempo de no verlo, de no sentirlo, de no escucharlo, de no tocarlo, de no conversar, de no compartir, de no olerlo, de no escucharlo, de no reír, y se nos asienta su ausencia, por lo tanto el dolor, la rabia, el miedo y la culpa se hacen más intensos.
Así es el proceso del duelo, con supuestas recaídas y digo supuestas porque no lo son, ya que en el duelo no recaemos, no damos pasos hacia atrás, siempre es hacia adelante, así pensemos y sintamos que vamos en reversa, sino que son más bien momentos de mayor tristeza, o más miedo, o mucha rabia, o demasiada culpa, que van y vienen como las olas del mar. El duelo es dinámico, con movimiento, con acciones, y con variados sentimientos y pensamientos; que mientras que los expresemos, los gestionemos, los aceptemos y los permitamos; nos ayudaran a elaborarlo de una manera más sana y efectiva.
También las fechas especiales nos ponen muy tristes, nos desconsolamos pensando que vamos hacia atrás. Lo que sucede es que hacen parte de la elaboración del duelo, y es inevitable que nos sintamos más tristes alrededor de estas fechas, sobretodo antes de la fecha importante el dolor se intensifica. Porque vuelven los recuerdos de lo compartido y vivido en la última fecha importante, el vacío por la ausencia de nuestro ser querido, la sensación de extrañarlo demasiado. Esa sensación de no querer estar ni participar ni vivir esos días sin nuestra persona amada.
Estos días tristes también pasarán, y cuando pasen, vamos a sentirnos muy distintos, más aliviados y más tranquilos. Por eso el duelo es de paciencia, de aceptación del proceso en el que estamos, de sentimientos que van y vienen, también de pensamientos, y de acciones. No hay que apresurarse por sentirse mejor, tampoco presionarse, ni mucho menos exigirse. Se trata de un tiempo diferente, largo, difícil y complicado, donde respetar el ritmo personal es lo más importante.



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