¿Y sí mi hora está próxima?
- unaluzparamiduelo
- 29 jul 2021
- 2 min de lectura
En medio de la crisis sanitaria en la que aún hoy seguimos, donde la pandemia continúa arrasando vidas, donde la muerte se ha vuelto tan cercana, tan cotidiana, tan real, tan común y tan frecuente. Todavía sigue incrustado en nuestra cultura que hablar de la muerte es un tema de mal gusto y peor aún, la creencia de que al hablar de ella, la estamos llamando. Es de mala suerte. Es importante hablar del tema, que pienso, que siento, que quiero, que me gustaría, y compartirlo con los seres queridos. Además motivar a que ellos también lo expresen, lo comenten y lo compartan. Con seguridad se aliviana el camino que implica la muerte en una familia, puesto que el hecho de saber que pensaba y deseaba el ser querido que murió y poder obrar en consecuencia, es tranquilizador para los deudos y facilita las gestiones, también el duelo.
Los invito a reflexionar sobre su muerte, piensen porun momento: ¿si mi hora está próxima? Tengo claro que es lo que quiero, cómo deseo ser enterrado, que clase de funeral me gustaría, voy a donar mis órganos o no, quiero ser intubado o no, deseo ir a una UCI o no.
También es importante revisar cómo está su vida hoy, que pendientes tiene, pendientes afectivos por ejemplo; ¿necesita pedir perdón a alguien?, ¿tiene una conversación pendiente?, ¿desearía decirle a alguien que lo ama?, ¿necesita reparar relaciones?, ¿necesita confrontarse consigo mismo?, Qué espera para sus personas allegadas cuando usted falte?
Piense también en otros aspectos de su vida diaria, del trabajo, de las deudas, de organización, de dinero, de pertenencias. ¿Cómo quisiera gestionar toda su vida en este sentido?, ¿Cómo le gustaría que quedaran las cosas?, ¿Qué sería importante hacer?, ¿Qué quiere dejar claro?
Es tan increíble que siendo la muerte lo que da sentido a la vida y lo único que tenemos seguro, que realmente sabemos que sí sucederá algún día, de todas maneras lo negamos, lo evadimos y lo evitamos. Por esta misma negación que hacemos de la muerte, el duelo es tan difícil y para algunas personas tan solitario y desapoyado. Tampoco nos gusta hablar de la pérdida, y menos aún si tenemos un enfermo terminal cercano a nosotros, hablarle y que hable sobre su proceso de duelo por su propia muerte, no, más bien lo silenciamos, lo desatendemos, no le permitimos expresar su propia angustia, ni sus deseos, ni sus pensamientos. Tampoco lo hacemos nosotros. Y después de su muerte nos llegan los sentimientos de culpa, por lo que no le permitimos decir y por lo que no le dijimos a tiempo.
Nos cuesta acompañar y apoyar a una persona en duelo, no sabemos que hacer ni que decir, ni cómo comportarnos. Cuando realmente no hay que decir nada, simplemente con expresar: “no sé qué decirte pero quiero que sepas que aquí estoy para lo que me necesites” es más que suficiente, y necesita valor.
Permitamos que la muerte haga parte de nuestra vida, incluyamos su existencia lo mejor que podamos. Abriéndole las puertas a la muerte mejoramos las posibilidades de nuestra vida. Tener consciencia nos pone donde realmente necesitamos estar.



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